lunes, 1 de agosto de 2011

Comentando: El bacilón

El bacilón (1983) es una de mis historietas favoritas. El motivo es simple: fue el primer cómic de Mortadelo que tuve en mis manos, y aunque de eso han pasado... 11/12 años, sigo teniéndolo de cabecera.

Aunque el Olé de este número, misteriosamente, ha desaparecido de mi estantería, tuve la suerte de tener un "backup" de la Biblioteca El Mundo.

Aún siendo un tema que toca la actualidad (el asunto de la contaminación), tiene su encanto en el surrealismo que tanto me gusta en los cómics de Mortadelo.

El meollo del asunto está en que el exceso de contaminación ha creado un pequeño bacilo, que ha ido creciendo hasta convertirse en "El Bacilón". Los agentes deberán capturar a esta criatura.

El inicio es francamente bueno, con el análisis de la contaminación sin salir a la calle, y el uso de la pala para llegar al coche. Otro tanto para el cuadro marino, que nos muestra una vez más ese estilo de secretismo al puro estilo de las entradas secretas.

El primer intento de detención del monstruo en el baño, al contrario, no es tan bueno, siendo empañado ligeramente por el "rollo" que mete Mortadelo, mientras el bicho coge a Filemón y le tira por el retrete.

A continuación, el capítulo en la mansión del Archiduque  Archisuárez. Nuevamente, el autor desata grandes chistas, como la recepción del "condelito y su distinguida esposa", y la entrada en el comedor.

¡El condelito y su distinguida esposa!
En la T.I.A., Mortadelo y Filemón son enviados hacia allá. Al llegar, Mortadelo opta por hacer una broma disfrazado de un monstruo bastante similar al Bacilón, cosa muy "elogiada" por parte de los invitados. Aquí se repite uno de mis gags favoritas, cuando Mortadelo indaga gracias a "huellas imperceptibles, restos microscópicos de polvillo... y ligeros deterioros en los cristales". La caza y búsqueda del Bacilón, para variar, resulta un completo fracaso, añadiendo el "perjuicio de terceros" gracias a la labor de los agentes.

Con esto llegamos al capítulo de la comuna hippy, el cual es, sin duda, mi favorito.
Sed sinceros, ¿a quien no le gustaría vivir aqui? Jeje...
El Bacilón ataca a los hippyes, y llegan Mortadelo y Filemón para evitarlo. Es curioso que en este capítulo, no sean los agentes los que se llevan por delante a sus "defendidos", sino que sea justo al contrario, como el simpático "Higiene". Otra vez, la caza del Bacilón falla, y a su regreso a la ciudad, el clásico comentario en el peor momento provoca que los agentes vuelvan a ser mentados en los periódicos.

El capítulo del Queen Morcilla no es tan bueno como los anteriores, o eso me parece a mí, con la excepción del Segundo Oficial buscando al "bichito".
¡Pues hijo, ni que fuera un elefante! ¡Je, je! ¿Donde está ese bichito, donde está ese...?
Por contraparte, el capítulo en los barrios bajos tiene una gran mejoría, empezando por la literalidad de los barrios "bajos". Mención especial para el pobre raterillo, que sale de la zona completamente loco tras toparse con el Bacilón y los disfraces de Mortadelo.

El capítulo final se centra en una de las mejores situaciones clásicas: el Súper intentando orinar. La búsqueda de un excusado para poder orinar se hace eterno, y no es de extrañar que logre fulminar a la bestia de una bofetada. Parece un gag simple, pero muestra que muchas veces, la solución simple es la correcta.

El final de la historieta, tambien es de los que a mi me gustan: con ironía por todas partes.
¡La ciudad está limpia como antes!
Generalizando, la historieta es muy buena, salvo por el capítulo del barco. ¿Esto no serviría para crear una secuela con un monstruo creado por el calentamiento global, y volver al estilo clásico de Mortadelo?

En fin, con esto y un bizcocho (o unas galletas, ustedes eligen), me despido por ahora. ¡Nos vemos!

1 comentario:

  1. Muy buen artículo, me han dado ganas de releerme este álbum.

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